Artículos interesantes sobre Grecia

miércoles, 1 de julio de 2015

Se han escrito artículos muy interesantes sobre Grecia, entre ellos:


-"Amor a Grecia" Julio Llamazares (El País, 29 de junio de 2015)

De acuerdo: Grecia nos debe a los europeos (a mí no me debe nada, que conste) no sé cuántos miles de millones de euros, pero ¿cuánto les debe Europa a los griegos? ¿Alguien en el Parlamento de Bruselas, o en el Banco Central Europeo, o en cualquiera de los Gobiernos de los países que integran Europa, se ha parado a pensar un momento en la deuda que los europeos tenemos con Grecia desde tiempo inmemorial y sin saldar? (continuar leyendo)

-"Obligar a Grecia a ceder" Joseph Stiglitz (El País, 30 de junio de 2015)

Las rencillas actuales en Europa pueden parecer el desenlace inevitable del amargo enfrentamiento entre Grecia y sus acreedores. En realidad, los dirigentes europeos están empezando a mostrar verdaderamente por qué se pelean: por el poder y la democracia, mucho más que por el dinero y la economía. Los resultados económicos del programa que la troika impuso a Grecia hace cinco años han sido terribles, con un descenso del 25% del PIB nacional. La tasa de desempleo juvenil alcanza ya el 60%. No se me ocurre ninguna otra depresión en la historia que haya sido tan deliberada y haya tenido consecuencias tan catastróficas. (continuar leyendo)

-"La camisa de fuerza dorada" Joaquín Estefanía (El País, 1 de julio de 2015)

Cómo se gestiona la tensión entre una democracia nacional y la pertenencia a un club supranacional como es la eurozona. Esta es la cuestión que, en última instancia, se dirime estos días en Grecia. En su acrítica oda a la globalización, publicada a principios de siglo, el analista norteamericano Thomas Friedman afirmaba que aquélla obliga a todos los países a ponerse una “camisa de fuerza dorada”. Si a tu país aún no le han tomado las medidas para hacerle una, lo harán pronto, y cuando te la pones suceden dos cosas, “tu economía mejora y tu política se encoge”. Puesto que la globalización no permite que los países se desvíen de sus reglas, la política nacional se reduciría a elegir entre Cola-Cola y Pepsi-Cola. 

Da igual Samaras que Tsipras. El problema surge cuando la política se encoge y la economía empeora: Grecia. La mayoría, que había mirado hacia otro lado mientras las cosas fueron bien, exige y se pregunta. ¿Es el euro la camisa de fuerza dorada europea?, ¿es compatible con el modelo social europeo? (continuar leyendo)


Clamor mundial

lunes, 29 de junio de 2015

1. Contra el desvergonzado dominio de los mercados: 

Es apremiante la convocatoria urgente de unas Naciones Unidas “refundadas” con un Consejo de Seguridad Socioeconómico, que detenga primero e impida después el deterioro social propio de un sistema de especulación, deslocalización productiva y guerra (3.000 millones de dólares al día al tiempo que mueren de hambre y desamparo miles de personas, la mayoría de las cuales son niñas y niños de uno a cinco años de edad)… 

Es urgentísimo re-situar la OMC (Organización Mundial del Comercio) en el ámbito de las Naciones Unidas, y exigir que el FMI y el Banco Mundial (para la reconstrucción y el desarrollo) cumplan su cometido original y dejen de ser instrumentos obedientes a los más prósperos y acaudalados de la Tierra. 

“Cumplir sus deberes”, dicen a Grecia los magnates y las instituciones que les representan. ¿Quiénes contrajeron la deuda? Responsables, sí, pero con “tempos” bien definidos para que no se contribuya a incrementar las desigualdades que los procesos actuales de “cumplimiento” exacerban: aumenta sin cesar el número de millonarios… pero, mucho más, el de menesterosos. Y, según OXFAM/INTERMON, ¡85 personas tienen mayor riqueza que la mitad de la humanidad! 

Cumplamos todos los deberes de tal modo que todos podamos ejercer nuestros derechos. 

Clamor mundial. 

2. Contra el fanatismo, venga de donde venga, especialmente cuando, desde los más siniestros e intolerables posicionamientos, asesina ¡en nombre de Dios! y alienta el odio y la intolerancia. 

Clamor popular para que se convoque una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que se refundaría, con unas primeras medidas de emergencia, dotándola de un sistema que poseyera los medios y autoridad necesarios para evitar, con contundentes acciones inmediatas, que la comunidad internacional sea objeto de todo tipo de agresiones frente a las cuales los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) creados por el neoliberalismo son totalmente ineficaces. 

Este nuevo multilateralismo democrático debe disponer rápidamente de la capacidad –también militar, mediante las oportunas alianzas permanentes- de prever y erradicar cualquier actividad que afecte a la seguridad a escala mundial (terrorismo del 11 de septiembre de 2001; mortífera invasión de Irak en 2003; indebido tratamiento de la “primavera árabe”, particularmente en el caso de Libia y Egipto; guerra en Siria; terribles ataques del “Estado islámico”, que conlleva una interpretación totalmente equívoca e inaceptable del Corán…), así como regular las relaciones bilaterales y comerciales con aquellos países que siguen violando el respeto más elemental a los derechos humanos y que, todavía peor, financian a grupos terroristas… 

 . . . 

 Clamor popular. Ahora ya podemos, “Nosotros los pueblos”, exponer libremente nuestras discrepancias y nuestras propuestas de forma tanto presencial como digital. Hagámoslo. De otro modo, nos sería de aplicación la tremenda advertencia de Albert Camus: “Les desprecio, porque pudiendo tanto se han atrevido a tan poco”.

Deudas que sí que hay que pagar con urgencia:

viernes, 26 de junio de 2015

• Haití: hace más de cinco años. Las ayudas prometidas, en grave demostración de la insolidaridad actual, han llegado sólo parcialmente. 

• Nepal: ¡con qué rapidez nos hemos olvidado de la inmensa tragedia vivida en Nepal hace tan sólo dos meses! 

Para ejemplo basta un botón. En este caso los dos botones arriba indicados. Pero está claro que es absolutamente imprescindible, también por esta razón, disponer de un eficiente multilateralismo democrático, procediendo con urgencia a refundar las Naciones Unidas que, ahora ya sí, representarían a “Nosotros, los pueblos…”. Es apremiante convocar una Asamblea General Extraordinaria en la que se trazaran las grandes líneas y los grandes temas que deberían solucionarse rápidamente, con la presencia de todos los países del mundo, y representaciones de la sociedad civil (está todo estudiado: composición de la Asamblea General; añadir al actual Consejo de Seguridad un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental…). 

Fortalecer urgentemente la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo: el tema de los inmigrantes clama al cielo. ¡De nuevo, Europa mira hacia otro lado! ¡El Mar Mediterráneo ensangrentado,… y lo único que se les ocurre es poner vallas a quienes huyen forzosamente de sus lugares de origen! Desde el comienzo de las actividades del Sistema de las Naciones Unidas, estaba claro que la palabra clave era “com-partir”, partir con los demás, ayudar al desarrollo endógeno e integral, de tal modo que todos los países se beneficiaran de la utilización de sus recursos naturales. Progresivamente, las ayudas se transformaron en préstamos concedidos en condiciones draconianas, la cooperación en explotación,… y las Naciones Unidas en grupos oligárquicos (G-7, G-8… G-20) que constituyen una auténtica afrenta al conjunto de la humanidad: ¡pretender que unos cuantos países ricos tengan en sus manos el destino común de 193! Es necesario reponer con urgencia los “valores democráticos” donde han situado los “valores mercantiles”. 

Hace unos días –el 19 de junio de 2015- la prensa anunciaba (“El País”, 19 de junio) que “las guerras fuerzan el desplazamiento de 42.500 personas al día”. Anoten bien estas cifras, sobre todo quienes invadieron Irak en el año 2003 y quienes en lugar de ayudar al desarrollo han permitido que, actualmente, mueran de hambre miles de personas al día, al tiempo que se invierten 3.000 millones de dólares en armas y gastos militares. No me canso de repetirlo porque sólo de este modo será posible hacer frente a esta tragedia terrible que denuncia el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. 

II. Pedir cuentas: 

• De lo que representa realmente aquilatar un “crecimiento del consumo” que se sitúa en el 0.3%. 

• ¡Lo mismo puede decirse de la “recuperación del crecimiento demográfico”, cuando representa el 0.1%! 

• Saber qué significa realmente la noticia de que aumenta en el 40% (¡esto sí que es un porcentaje!) el número de millonarios en España. 

• Ponderar lo que significa que las universidades pierdan en el presente curso 55.000 alumnos. Este sí que es un reflejo preocupante de la actual situación. Se achaca en parte a otro factor igualmente preocupante que es la reducción progresiva de la población, debido al “exilio” de más de 60.000 personas en el año 2014. 

III. Mirar con lupa lo que suceda–de tal modo que se consigan rápidas enmiendas- en el futuro Tribunal del caso Gürtel, recordando el necesario cumplimiento de la independencia total del Poder Judicial establecido preceptivamente por Montesquieu. 

• Seguir también con perseverancia, para que se corrija de forma inmediata o en cuanto haya un cambio de gobierno, la política energética actual. El cuidado del medio ambiente es una esencial responsabilidad intergeneracional. Pues bien: “España se aleja del objetivo de renovables para 2020”, titula una detallada información en la prensa del día 17 de junio. Es moralmente exigible que nos tomemos muy en serio lo que puede suceder, alcanzándose puntos de no retorno, si no se adoptan desde ahora en todo el mundo –de nuevo es necesaria la autoridad de unas Naciones Unidas refundadas- una serie de medidas que lleven a la reducción de la emisión de gases con efecto invernadero, y muy concretamente, el CO2. 

IV. Clamor mundial exigido para forzar al Partido Republicano de los Estados Unidos a rectificar en cuestiones fundamentales para la paz y la seguridad en el mundo actual: no puede ser que no se haya suscrito la Convención de los Derechos del Niño de 1989, ni el derecho a la alimentación… siempre por la actitud del Partido Republicano de los Estados Unidos oponiéndose al Sistema de las Naciones Unidas. Así, en el año 1992 la Organización Mundial del Comercio se estableció directamente fuera del ámbito de las Naciones Unidas. Se han seguido oponiendo a que el Presidente Obama firmara la Convención de los Derechos del Niño. Y a pertenecer a la Corte Penal Internacional. Sin embargo, hace tan sólo unos días, se decía en el capítulo de “Opinión” de “El País” (16 de junio) que “Sudáfrica se mofa de la justicia”, por haberse negado a entregar a el Presidente de Sudán, Omar al-Bashir. El que se mofa de la justicia a escala internacional es el Partido Republicano de los Estados Unidos que se negó a suscribir este gran acuerdo. Hace unos días, en unas magníficas declaraciones, Karel Armstrong decía que “en Occidente debemos aprender que compartimos el planeta con iguales y no con inferiores”. Sobre todo, el Occidente actual, debe recomponerse rápidamente, debe pasar, en el caso de Europa, de una unión monetaria a una unión política y económica, y defender los “principios democráticos” que, según establece lúcidamente la Constitución de la UNESCO, deben “guiar a la humanidad”. 

¡Pensar que hay todavía quiénes siguen defendiendo a los “confederados” y sus símbolos segregacionista! ¡Pensar que en 34 Estados, la inmensa mayoría de ellos republicanos, se sigue manteniéndose la pena de muerte y ejecutando a los culpables! 

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Ya lo ven: no podemos permanecer de espectadores impasibles. Debemos utilizar todos los medios a nuestro alcance –hoy ya todos podemos expresarnos libremente- para iniciar, con apremio, un proceso de rectificación, para re-encauzar tantos rumbos actualmente erróneos.