Urgente llamada de atención. Parar el deterioro progresivo del medio ambiente

jueves, 25 de septiembre de 2014

Es una cuestión esencial de responsabilidad intergeneracional. Si no se actúa con rapidez, pueden alcanzarse puntos de no retorno. En 1979 –ya lo he comentado muchas veces- la Academia de Ciencias de los Estados Unidos alertó sobre el incremento de las emisiones de anhídrido carbónico y la progresiva disminución de la capacidad de recaptura del mar. Acto seguido, se estableció la Fundación Exxon Mobile con el apoyo de varios países del Golfo y acalló, a través de bulliciosos seudo científicos, la alarma de la Academia. 

Fueron necesarios varios años para que se pusiera de manifiesto “The Truth of Denial”, la verdad sobre lo que se estaba negando interesadamente. 

Fíense de los científicos. Tomen las medidas inmediatas que todo proceso potencialmente irreversible exige. Coches eléctricos, fuentes renovables de energía, reducción de los inmensos gastos militares y su aplicación al cuidado de la Tierra y a las grandes prioridades, propias de un desarrollo global sostenible y humano: alimentación, agua, salud, medio ambiente, educación y paz. 

Por favor, no digan más vaguedades y ligerezas en las Naciones Unidas. Anuncien los fondos que piensan destinar rápidamente para la contención de las presentes tendencias y, después, la prevención de situaciones parecidas. De otro modo, el poder ciudadano, que hoy ya lo es en realidad, les juzgará muy severamente. 

Son inadmisibles los blá-blá-blá y aplazamientos en temas tan vitales para el futuro de la humanidad. 

No lo olviden: ahora el pueblo ya tiene voz. Procuren que no tenga que recurrir al grito.

Reforma de la Constitución ¡Reúnanse ya! – ¡”Siéntense” ahora!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Hubieran debido hacerlo hace mucho tiempo. La Constitución está para seguirla… y para cambiarla y mejorarla cuando es oportuno. Saben ustedes –o deberían saber- que el capítulo octavo, sobre la vertebración del Estado, quedó incompleto (“sinfonía inacabada”, dijo el Presidente Adolfo Suárez) porque ya los tanques de unos (“roja sí, rota no”) y las imposiciones de otros aconsejaban hacer la transición de la dictadura a la democracia en más de un paso, asegurando que a un presidente civil le sustituiría otro igualmente civil… Y no olviden tampoco los nacionalistas españoles que el golpe de Estado tuvo lugar… sin que, por milagro, se produjeran daños irreversibles. 

Y tengan también en cuenta la recogida de millones de firmas y la obcecación discriminatoria de su Estatuto. 

Y que no se anticiparon, como debía ser, a proporcionar, con una federación inspirada en las que mejor funcionan, un auténtico auto-gobierno. 

Han dejado irresponsablemente que la expresión catalanista fuera derivando, basada más en la emoción que en la razón, hacia adhesiones soberanistas. 

Desde el primer momento habían tenido que reconocer el derecho a decidir… lo “decidible”. Y la secesión no lo es (ni en las Naciones Unidas ni en la Unión Europea). De conseguirse hipotéticamente, los ciudadanos verían mermadas de inmediato las características más esenciales de una ciudadanía plena. 

Pero sí que es “decidible” un sistema federal que permita, en un contexto realmente democrático y teniendo en cuenta la opinión de todos los ciudadanos, disfrutar sin restricciones de una genuina autonomía. 

No ofrezcan horizontes luminosos cuando son conscientes de que no lo serían en la práctica. Ofrezcan ilusiones de “ser más” –más libres, más transparentes, más activos- todos los ciudadanos, no sólo unos cuantos. 

No aplacen iniciar esta gran reforma ni un día más. Las frustraciones, el desconcierto, van en aumento y pueden desembocar en actitudes que deben evitarse. 

¡Siéntense y, en compañía de todos los interlocutores posibles, establezcan rápidamente un nuevo panorama! Una España federal en una Europa federal también, que permitiría aplicar a los mercados, con gran firmeza y templanza, el tratamiento que exige la igual dignidad de todos los seres humanos.

La reforma de 2011 se hizo apresuradamente bajo la presión del Banco Central Europeo, presionado a su vez por los omnímodos y omnipresentes mercados. Fue un error aquella obediencia, que llevó, con gran descaro, hasta nombrar sin urnas a los gobiernos de Italia y Grecia, cuna de la democracia. La reforma de ahora debe hacerse apelando a la colaboración del mayor número posible de personas que permitan diseñar un proceso realmente satisfactorio para todos o casi todos. 

No jueguen con la buena voluntad de tanta gente que no puede apreciar la diferencia entre “consulta” y “referéndum”. Que los irreductibles expliquen qué sucedería al día siguiente de la “independencia” para que la inmensa mayoría sepa a qué atenerse. Es inaplazable. Y es un error, insisto, pasarse el día amonestando, amenazando… en lugar de esclarecer el futuro, hoy tan sombrío. 

¡Reúnanse! 

¡Siéntense!

Ébola: vergüenza colectiva

viernes, 19 de septiembre de 2014

Estoy consternado. Una vez más recibimos noticias que constituyen una afrenta a los principios más inherentes de la especie humana… y seguimos tan campantes dejándonos distraer por un inmenso poder mediático, aturdidos, sin reaccionar como deberíamos. Antes, no podíamos. Ahora, podemos. Podemos por un instante dejar de escribir cosas absolutamente irrelevantes en nuestro Twitter, Whatsapp, etc. y expresar firmemente nuestra protesta y nuestro grito. 

Se invierten diariamente en armamento y gastos militares, no me canso de decirlo, más de 3.000 millones de dólares. Recientemente, los 28 países pertenecientes a la OTAN han anunciado que van a incrementar los gastos de defensa. También lo han hecho China y Japón. Y sin embargo la OMS indica que no tiene los mínimos recursos para proteger a las personas que atienden a los enfermos de Ébola o a la prevención de la difusión de la pandemia, porque, como sucede en todas las instituciones del Sistema de las Naciones Unidas, han tenido que realizar “serios recortes”. No hay dinero para la lucha contra el Ébola, no hay dinero para la lucha contra el hambre y la extrema pobreza (el último informe de la FAO es desolador…), no hay dinero para asegurar un alojamiento digno a quienes siguen, después de muchos años, en instalaciones provisionales para refugiados… 

Ya lo ven: seguimos soportando la ausencia de un Sistema multilateral democrático, de unas Naciones Unidas refundadas, dependiendo en consecuencia de los grupúsculos G6, G7 o G8 y del acierto o no de decisiones adoptadas por algunos países que, aún actuando con buena voluntad, no pueden suplir a una autoridad reconocida a escala mundial. 

Vergüenza colectiva. No hay unos pocos centenares de millones de dólares para luchar contra el Ébola… cuando lo que representa es un octavo del derroche militar diario. 

¡Gritemos!