Refundar las Naciones Unidas para resolver la gravísima crisis de derecho internacional a escala planetaria

viernes, 11 de abril de 2014

“El Consejo de Seguridad debe ayudar a encontrar una solución negociada para Ucrania”, escribe Jeffrey Sachs en un artículo publicado en “Negocios”, de “El País” el pasado domingo 6 de abril. 

Refiere a continuación la necesidad apremiante de contrarrestar las recientes acciones de Rusia en Crimea. “Pero más allá de los temores que suscita la crisis de Ucrania –añade- no hay que olvidar el desprecio generalizado del derecho internacional en años recientes. Sin pretender restar importancia a las últimas acciones de Rusia, hay que señalar que se producen en un contexto de violaciones reiteradas del derecho internacional por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN”. Ejemplos: bombardeo de Serbia en 1999, sin un acuerdo previo del Consejo de seguridad; independencia de Kosovo; invasión de Irak sin esperar el veredicto de los inspectores de Naciones Unidas sobre la existencia de “armas de destrucción masiva”; las acciones llevadas a cabo por la OTAN en Libia en 2011 para derrocar al Presidente Gadafi… Y la imposibilidad de evitar la sangrienta confrontación en Siria, con ayudas de unos países al Presidente Al-Asad y de otros (como Arabia Saudita y Turquía) a los insurgentes. 

Y la complicidad de la Unión Europea en un golpe de Estado realizado en Ucrania por una “sociedad civil” que contaba entre sus manifestantes con personas armadas hasta los dientes. 

La solución –insisto en ello porque el mundo no puede seguir gobernado por los grupos plutocráticos impuestos por el neoliberalismo- está en una rápida refundación del Sistema de las Naciones Unidas, con una Asamblea General compuesta al 50% por Estados y otro 50% por instituciones y representantes de “Nosotros, los pueblos…”. Y, además del presente Consejo de Seguridad, otros dos Consejos: uno Socioeconómico y otro Medioambiental… 

Nunca hubiera debido aceptarse sustituir los “principios democráticos” –tan bien establecidos en la Constitución de la UNESCO- por las leyes del mercado y el Sistema de las Naciones Unidas por grupos oligárquicos. 

A la vista de la muy peligrosa encrucijada actual, las grandes potencias deberían hacer prueba de madurez… y los ciudadanos del mundo, ya nunca más súbditos atemorizados, deberían hacer patente un gran clamor mundial, con millones de voces “digitales”. El ciberespacio puede estar a la altura de los requerimientos de la expresión ciudadana a escala mundial. 

El tiempo de la sumisión y del silencio ha concluido.

Israel y Palestina

La paz entre Israel y Palestina debe dejar de ser, de forma apremiante, una opción discrecionalmente aceptada por Israel. ¡Ya está bien! Una y otra vez las esperanzas puestas en la reactivación del proceso de paz se han visto frustradas. Y los palestinos confinados de manera humillante viendo cómo otra oportunidad se desvanece. 

En un excelente artículo, que Lluis Bassets titula “El final de la calle” (“El País”, 3 de abril de 2014) se considera que las presentes negociaciones terminarán sin éxito –como tantas precedentes- y sin alternativas. La “calle” actual no deja entrever en estos momentos nuevas vías de solución. 

El “cuarteto” y Blair (¿cómo se asignó a uno de “los tres de las Azores” un papel de mediador?), los países ex protagonistas del Próximo Oriente, una Unión Europea preocupada únicamente por las primas de riesgo … abocan al fracaso cualquier otra nueva iniciativa. 

Siguen los asentamientos…, sigue siendo imposible que las Naciones Unidas, que confirieron en 1947 a Israel la condición de “Estado” puedan hacer lo mismo, en base de una convivencia pacífica, con Palestina. 

Tuve ocasión de seguir muy de cerca el desarrollo de los Acuerdos de Oslo, con Yasser Arafat, Isaac Rabin y Simon Peres. Cuando Isaac Rabin ofreció soluciones que culminaban satisfactoriamente el proceso, una bala segó su vida (1995). Como otra bala había eliminado al Rais egipcio Anwar El-Sadat años antes… 

Para que ahora Netanyahu no pudiera seguir ahondando el “naufragio quizá definitivo de las conversaciones de paz”, en palabras de Bassets, un clamor popular, las voces de millones de ciudadanos del mundo deberían propagarse imparables por el ciberespacio. 

Poder ciudadano. No es posible seguir siendo espectadores impasibles.

Educación: ¿sólo Informes PISA?

domingo, 6 de abril de 2014

Drama educativo. El Informe PISA supone un nuevo varapalo a España, esta vez en habilidades prácticas”. Estos son el título y el subtítulo de un editorial de “El País” correspondiente al 3 de abril de 2014. 

“El nivel de los alumnos españoles” no debe medirse en acumular conocimientos o adaptarse bien a las exigencias de la sociedad actual sino, precisamente, en saber comportarse, en disentir, en expresar sus opiniones, en actuar en virtud de sus propias reflexiones. No por saber más “matemáticas y ciencias” o tener una rápida “comprensión lectora” y “habilidades prácticas” sino más y mejor educación. Ser educado, según la UNESCO, es ser “libre y responsable”. ¿Por qué darle tanta importancia a los informes de la OCD, una organización especializada en economía que agrupa a los países más ricos de la Tierra? ¿Por qué no inspirarse en D. Francisco Giner de los Ríos (“Educación es dirigir con sentido la propia vida”) , Paulo Freire, José Blatt Gimeno, Jean Piaget… por no citar más que a algunos de los más prominentes pedagogos? ¿Por qué no escuchan a los docentes que, en su mayoría, tienen la experiencia de muchos años de educación “genuina”? Quizá los alumnos españoles no saben desenvolverse bien en “programar el aire acondicionado o sacar un billete de transporte combinado” (¡)… pero sí son los mejores, o están en las primeras filas, en ser responsables, generosos, imaginativos, en saber compartir, en ser ellos mismos y no “diseñados” por quienes les quieren sumisos y adaptados a un modelo de sociedad determinado. 

“Hace falta un cambio radical en las metodologías de la enseñanza”, se dice en el editorial. Lo que hace falta son los conceptos, los grandes principios, los referentes éticos. “Aprender a conocer, a hacer, a ser, a vivir juntos”, establece el Informe sobre “Educación en el siglo XXI” que encargué al Presidente Jacques Delors en 1992, como Presidente de una Comisión integrada por docentes de todo el mundo. Y añadí: “Aprender a emprender”. No se trata, sobre todo ahora, de disponer de eruditos y técnicos, sino de ciudadanos conscientes, comprometidos, solidarios. 

Puestos a buscar fuentes de orientación educativa, ¿por qué no se leen la “Carta de la Tierra”? ¿Cómo se atreven a decir que España se halla hoy con un profesorado “diezmado, desanimado y sin posibilidades de reciclaje”? Se halla perplejo, indignado ante una ley retrógrada, dispuesto a demostrar su capacidad… si los padres (las madres cumplen mejor), la sociedad en general y los medios de comunicación comprenden de una vez que la educación no depende sólo de las escuelas. 

Lo que importa es el talento y no la uniformización y el pensamiento único. En el editorial que comento se concluye –muy acertadamente en este caso- que “es urgente un planteamiento pedagógico mucho más orientado a desarrollar capacidades y habilidades creativas”… Cada ser humano único capaz de crear: ésta es la gran esperanza para que la humanidad tome en sus manos las riendas del destino común.